miércoles, 26 de diciembre de 2007

La Muerte de Santa

Gracias al Grinch por su colaboracion al blog.

Que lo disfruten tanto como yo.

:)

*******************

En torno de una mesa de cocina, una noche de invierno, regocijadamente departían muchos, pero muchos bendegums. Una voz algo senil dijo de pronto:

"Aún recuerdo aquel 6 de diciembre en que tuvimos compasión de un hombre al que encontramos entre la nieve gravemente herido, sangrando abundandantemente. Estúpidamente lo trajimos a esta nuestra casa y lo cuidamos con esmero hasta que se recuperó.

Nicolás. Ése era su nombre. Era bajo y delgado, irradiaba bondad... O eso nos pareció.

En un principio estuvo agradecido con nosotros por haberle salvado la vida. Según nos contó, era el heredero de una rica familia italiana, pero uno de sus parientes conspiró contra él para poder quedarse con todo. Este pariente fingió ser su gran amigo y en su cumpleaños número 45, le hizo una fiesta sorpresa en una ciudad finlandesa. Ahí, alejado de su tierra natal, su pariente mandó que lo mataran, aunque Nicolás logró escapar.

Pues bien, Nicolás nos habló de la bondad de su Dios, de la inocencia de los niños y de cómo muchos de ellos eran maltratados por los adultos. Nos dijo que le recordábamos tanto a esos niños, que quería hacernos partícipe de un sueño, de su sueño. En éste, él fabricaba y repartía juguetes, cosas que pudieran hacer felices a estos niños. Nos dijo que todos los niños merecían, al menos, un día de felicidad al año.

Nunca imaginamos que su historia era falsa. El muy tonto sí había sido rico, pero dilapidó su fortuna en grandes orgías que realizaba en diversas ciudades del mundo. Al irse el dinero, se fueron los amigos. Terminó delinquiendo para poder vivir y por causa de ello por poco lo matan. De su sueño, ni qué decir. Nos lo creímos. Tanto nos lo creímos que hasta le dimos la fórmula de la longevidad.

Bajo su hermosa visión del mundo comenzamos a armar grandes fábricas de sueños y alegrías. Convocamos la ayuda de Dasher y Dancer, la pareja líder de los renos voladores. Nosotros éramos muchos, pero no podíamos construir todo con nuestras fuerzas. En pocos meses ya teníamos la ciudad soñada por Nicolás y las fábricas de juguetes contaban con nuestra entusiasta participación.

A partir de ese instante, Nicolás nos daba sus ideas para los juguetes, y nosotros las llevábamos a cabo. La población de niños era pequeña, así que sólo trabajábamos un par de meses al año. Trabajábamos unas cuantas horas del día y luego nos divertíamos. No había triples turnos, ni rolamiento de turnos. Nicolás se volvió uno de nosotros. Se veía feliz y nosotros lo éramos con él. El día de Navidad, Nicolás salía montado en Sleipner, el caballo que Odín nos había regalado siglos atrás, cargando la bolsa mágica que contenía todos los regalos.

En unos cuantos siglos, los humanos se reprodujeron como conejos. Los niños eran muchos y ahora teníamos que trabajar todo el año. No había lugar para la diversión. El día de Nochebuena era el más apurado. Nicolás, quien ahora se hacía llamar Santa Claus, se enfurecía por lo lentos que éramos. Para acelerar la producción de juguetes, introdujo técnicas de producción que había observado en los países industrializados. En uno de sus viajes conoció a Pedro 'El Negro' y lo hizo su ayudante. Él era el capataz de las fábricas. Él se encargó de poner en práctica las técnicas de industrialización.

Aún no sabemos cómo pero 'El Negro' obligó a los renos voladores a trabajar para Nicolás. Sleipner había muerto de una hernia que le salió por cargar al ahora obeso Nicolás, a 'El Negro' y al gran saco de juguetes. Dasher y Dancer ya no eran los líderes de los renos, ahora lo era un reno común y muy muy corriente llamado Rudolph. Al parecer éste era la mascota de 'El Negro', cuando vivía entre los humanos. Nicolás nos hizo construir un enorme trineo para transportarse. Rudolph no podía volar, pero al ser atado cerca de los renos podía utilizar el aura voladora de estos en su provecho. Dasher y Dancer lo odiaban por haberles usurpado el liderato, pero más lo odiaban Prancer, Comet y Donner, los renos voladores macho, pues se aprovechaba de su poder para obligar a Vixen, Cupid y Blitzen, los renos hembra, a tener sexo con él.

La primera vez que quisimos rebelarnos, 'El Negro' se encargó de acabar con la insurrección. 'El Negro' era un tipo enorme, muy ágil y fuerte; con la ayuda de Rudolph, hizo desaparecer a los líderes del levantamiento. A muchos jóvenes bendegums los mató frente a nosotros, cruelmente, como escarmiento. A partir de ese día, nos sacaron de nuestras casas en la Villa Polar y nos encerraron en horribles y cálidas barracas, las cuales se ubicaban cerca de las fábricas. Muchos bendegums perecieron debido a las condiciones en que vivíamos. 'El Negro' nos vigilaba día y noche con un sistema de monitoreo sofisticadísimo. Nosotros sospechábamos que podía escuchar nuestras conversaciones, así que optamos por reunirnos en pequeños grupos fuera del Círculo Polar. Dasher y Dancer nos transportaban con tal rapidez que no se notaba nuestra ausencia. Pero 'El Negro' un día decidió encerrar a los ocho renos voladores en un inmundo establo, pensando que podían escaparse.

Todo lo que llegamos a planear en ese tiempo, 'El Negro' se encargó de desbaratarlo, tomando represalias, castigando, siempre con la anuencia de Nicolás. Era una época desmoralizante. Nada importaba ya para nosotros y por ello tuvimos una alta tasa de suicidios y los índices de alcoholismo aumentaron exponencialmente."

Un pesado silencio se hizo en la cocina. Las cabezas de los bendegums estaban inclinadas, las barbas y barbillas tocaban los pechos, algunos ocultaron los rostros entre las manos y uno que otro sollozo se dejó escuchar en la parte más alejada de la habitación.

-¿Y qué pasó después? ¿Dónde están esos monstruosos humanos?- susurró una temblorosa y aguda vocecilla.

"Una noche de julio, 'El Negro' entró al establo a torturar a Dasher. Los demás renos voladores habían acordado matarlo. Las patas de los renos son como saetas: afiladas, delgadas y veloces. De una sola patada, dejaron inconciente a 'El Negro'. Hubiesen preferido torturarlo, pero no podían permitirse que Nicolás se enterara de lo que iban a hacer. Luego de noquearlo, lo hicieron pedacitos con sus patas. Esa noche, Nicolás cenó estofado de su ayudante. Las ropas de 'El Negro' las colocamos cerca de donde se encontraba un grupo de osos polares dándose un festín con los restos de una ballena. Pobres. Luego nos enteramos que Nicolás los atrápó y los vendió a una compañía refresquera para la cual trabajaron durante años, haciendo comerciales de televisión.

Nicolás murió ese mismo año también. En Nochebuena, él mismo ató a los renos al trineo, subió el costal mágico, se visitó su ridículo traje de terciopelo rojo con peluchito blanco y salió volando a hacer sus entregas. Pasada la noche de Navidad nos sorprendió ver regresar el trineo sin Nicolás, con todos los regalos en el saco y con un Rudolph aterrorizado, queriendo quitarse las cuerdas que lo unían al trineo. Pero más nos sorpendió ver apearse del trineo al más pequeño, tranquilo y callado de nosotros: a Grinch.

Llevaba en la mano las llaves de todas las puertas de las barracas y de las fábricas. Silencioso, como siempre, fue abriendo las puertas para liberarnos. Ante la puerta de la casa de Nicolás, se detuvo y, volviéndose hacia nosotros que lo seguiamos espectantes, nos dijo: "Nicolás está muerto. Lo he matado". Creo que todos nos quedamos viéndolo incrédulamente, con las bocas abiertas y los cómo y cuándo atorados en nuestras gargantas. Después de darnos la noticia, Grinch entró a la casa de Nicolás y nosotros con él. Queríamos ver cómó vivía el maldito gordo.

Grinch nunca nos dijo cómo había matado a Nicolás, pero los renos nos contaron que esa nohe lo vieron deslizarse subrepticiamente dentro del saco mágico y que cuando iban sobrevolando los montes Urales, Nicolás se asomó un instante, para ver el panorama, quedando comprometido su equilibrio dentro del trineo. Grinch aprovechó ese instante para empujarlo. Nicolás cáyó, con toda su gorda y roja humanidad, sobre las afiladas rocas, haciéndose bosta. Después de esto, los renos y Grinch se dedicaron a recorrer cada hogar del mundo para dejar, en lugar de un juguete, una nota que decía: "No hay más Santa Claus, malditos humanos. Grinch se encargó de él.

Después de esto, los renos se ocuparon de Rudolph. Lo torturaron largamente. Dicen los que lo vieron que su agonía y muerte fueron lentas, muy lentas."

-¿Y dónde está Grinch ahora? ¿Por qué nosotros los jóvenes no le conocemos?

-Grinch desapareció. Suponemos que se fue a vivir al Polo Sur o a Siberia. Sólo sabemos, por los renos, que cada Navidad, él recorre el mundo para dejar una noche de pesadilla a los demonios que son los niños.

Written by El Grinch

3 comentarios:

Azzer dijo...

¿Pero qué mente enferma escribió esto?

Chinis dijo...

Q fea historia, aunque bueno el final ya ni supe cual fue jeje

Kiss.

Veronica dijo...

Jaja esta buenísima...

No cabe duda que fue escrita por el Grinch...

Ironía, sarcasmo, humor negro, sexo, amor y desamor, cine, libros, música, mujeres, locura, amargura y cosas peores