martes, 21 de octubre de 2008

erotismo y pornografia

En el post del libro “el anatomista”, hubo un par de comentarios sobre mi opinión a la obra de Andahazi, (uno proviene de una amiga mia y amiga también del autor) quizá en nuestros tiempos la frontera entre la pornografía y el erotismo se ha adelgazado, sin embargo existe. No sé si la palabra en si sea tabú, y cuando se dice pornografía se entienda como algo inmoral, no es mi caso y de nadie de los hedonistas (somos una bola de pervertidos)

Mi crítica sobre el contenido de aquel libro va mas allá de la moral, va en el sentido de fondo y forma.

Todo mundo puede disfrutar de una sopa maruchan cuando tiene hambre, algunos preferimos decir paso y esperar por una sopa de verdad, y cuando se puede ¿Por qué no? De algo más gourmet.

Lo mismo pasa con todo, la música, la TV, el cine, la forma en que vivimos, hablamos, todo lo que disfrutamos. Y claro que los hedonistas podemos satisfacer nuestros sentidos de manera instintiva, de manera burda, pero disfrutamos más con la fineza.

Aunque el fin sea el mismo, esto es, alimentarse, divertirse, excitarse; la forma puede ser distinta para cualquier necesidad humana por primitiva y animal que esta sea. (como lo son las necesidades de sexo y comida)

El erotismo y la pornografía no son la misma cosa, aunque pudieran tener el miso fin, una cosa es gourmet, la otra satisface sin tramite y rodeos, el erotismo por definición enaltece aquí, la carnalidad, la sensualidad, la sexualidad, de manera fina, de manera estilizada, poniendo un velo discreto que no da cabida a obviedades y cosas grotescas, si quieren decirlo, con cierto protocolo, con estética. El erotismo es a la sexualidad lo que el aceite de oliva a la cocina, la pluma de ganso al sueño, la gramática a la comunicación verbal, las tinas con baño de espuma a la higiene.

La pornografía no tiene velos, ni matices, ni lenguaje poético, ni protocolo, nada que tengas que digerir, es la comida rápida lista, sin preámbulos ni delicadeza alguna, no las necesita, es más, no la quiere.

Entre las narraciones eróticas de Andahazi y un sensacional de taxistas (si, sé de que hablo), la única diferencia es que uno tiene monitos, las palabras son las mismas.

Por eso he dicho que Andahazi llevó la pornografía a nivel de literatura. Esa critica es al contenido de su libro, por llamar erótico a algo escrito de manera burda; que bien puede ser del gusto de cualquiera, es otra cosa, (siempre habrá mas gente en macdonalds que en un bistro frances) lo mismo que sus fines, (citando el comentario de Dolores, mi amiga y su amiga) trasgredir como fín.
Y luego, de forma separada, si se le concediera efectivamente el carácter de literatura erótica, mi critica sería entonces al hombre, al escritor, de quien creo poco ético considerando el genero en que se cataloga, retratar a una niña 6 años mostrando lujuria al anciano que acude al prostíbulo (independientemente si el escritor es o no un pedofilo). Aquí si hay un contexto moral en mis palabras, no tengo por que negarlo, considero que el sexo es bueno siempre que se practique entre personas (2, 3, 4 o las que sean) por voluntad propia, que cada quien haga con su cuerpo lo que quiera, pero no con un ser que no esta en el mismo nivel de consciencia (un niño, un animal)

Quería terminar compartiéndoles algún fragmento de mi agrado, pero más justo me parece tomarlo de un libro que ahora estoy leyendo y luego, uno más de “el anatomista”, justamente el de la niña, si alguien cree que eso no es obsceno, pues ya no hay mucho de que hablar. Por otro lado sé que habrá quien decida leerlo después de tanta publicidad, lo cual es valido, todos consumimos lo que nos apetece.

Besos erotizados
A.

De Los nombres del aire A. Ruy Sánchez

Cuántas veces, sentada en su ventana, dejaba deslizar sus dedos sobre los labios, lentamente, de tal manera que ella misma ya no sabia si su dedo venia de un lado o del otro, por que más bien parecía recorrer profundidades, provocar la erupción de sentidos nocturnos, la humedad acelerada de su aliento. El aire de mar que tomaba en la ventana era las manos que suavemente la iban tocando por dentro. Erguida iba llenando sus pulmones, abandonándole al aire para sentir su progresiva presión desde adentro. Al mismo tiempo dejaba caer sus dedos sobre la garganta, pintaba sobre su cuello alargadas caricias que descendían hasta hacerse ligeramente redondas al encontrar el nacimiento de sus senos que la le ofrecían premiar dulces demoras en la dureza de sus simas.

Sus dedos suben y bajan todas las espirales de su cuerpo coincidiendo a cada momento con los otros dedos que la recorren por dentro. Ambos se reconocen a través de la piel como dos puntas de alfileres encendidos que recorren las dos superficies de una tela y donde se encuentran queman.

Los dedos del aire, que tomaba en su ventana le daban a sus manos los poderes para encender su cuerpo. Es el mismo aire que le tensa las piernas, que le produce entre las piernas torbellinos, el otro clima de los días, el que sube como las mareas, el que flota indeciso a las seis de la tarde.

Erotismo. Exaltación del amor físico en el arte.

Pornografía. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas. Tratado acerca de la prostitución.


De “El anatomista” Federico Andahazi
Lo primero que hizo messere fue darle unas suaves palmaditas en las nalgas y pasarle sus dedos decrépitos y sarmentosos por sus muslos rollizos. Dejó caer un hilo de saliva espeso por la pequeña espalda y lo esparció con la palma de su mano. Ninna no mostraba ninguna resistencia y hasta le sonrió tiernamente cuando el anciano, completamente extasiado, la sentó sobre su falda. Hacía muchos años que a messere Girolamo di Benedetto no se le erguía la verga, y, ni bien notó aquel añorado acontecimiento, se dijo que la pequeña Ninna era un verdadero milagro. Cierto que no fue una de aquellas erecciones de las que podía exhibir orgulloso durante la juventud, pero, desde luego, esto era mejor que nada.
Tomó a la pequeña por debajo de las axilas, la levantó en vilo y posó las diminutas nalgas de Ninna sobre su verga, que formaba un modesto promontorio en el lucco de lana que aún llevaba puesto. Hacía mucho tiempo que no se excitaba tanto. Ninna, cuando descubrió la protuberancia sobre la cual estaba sentada, se refregó como lo haría un gato, cosa que enardeció todavía más al anciano que, impaciente, se levantó el lucco por encima del vientre y, tomando su verga entre las manos, la exhibió frente a los ojos de la niña. Ninna examinó aquella cosa morada que el viejo esgrimía e inmediatamente estiró su mano hacia ella. Tan pequeña era la mano de Ninna que ni siquiera pudo abarcar la mitad del diámetro del glande.

—¿No vas a darle un beso a mi amigo? —le dijo el anciano a Ninna que, al parecer, encontró divertida la forma en que "su" cliente había nombrado aquella cosa, ya que la vio esbozar una sonrisa que al viejo le pareció francamente lasciva.
Esa era la palabra: "lascivia"; nunca antes había visto semejante disposición lujuriosa en una niña. Y, en rigor, si un intruso hubiese estado presenciando la escena, sin duda habría pensado que la pequeña Ninna estaba practicando la "corrupción de ancianos". Tal como se lo pidiera messere Girolamo di Benedetto, Ninna acercó su boca al miembro de su cliente —que estaba, ahora sí, duro y completamente erecto, más de lo que jamás había estado, inclusive más de lo que podía estarlo en los días de juventud— y lo besó con los labios, tal como su nodriza Oliva le había enseñado a besar las mejillas de Donna Sidonna, acto al que, por otra parte, siempre se había negado.
Tal como lo hiciera una mujer adulta, Ninna cerró los ojos y pasó sus labios alrededor del glande. El viejo tenía los ojos en blanco y temblaba como una hoja. Como si en vez de haberse criado con leche de pecho, se hubiera alimentado siempre con leche de verga —nadie le había enseñado el arte de la fellatio—, Ninna abrió la boca cuanto le permitieron las comisuras de los labios y se engulló el glande entero. El viejo no podía creer lo que veía.
—Pequeña puta —susurraba—, pequeña hija de siete castas de putas.
Y cuanto más hablaba, la pequeña lo miraba a los ojos a través de los suyos, verdes y repletos de largas pestañas, y tanto más adentro de la boca se lo metía…

15 comentarios:

Aurore Dupin dijo...

Todo género literario, trata de la vida y la realidad -independientemente de que sea realista o no- (sí, es un oxímoron); no es de extrañar que se eliga el erotismo en la novela como uno de sus ingredientes más habituales. Asunto aparte merece su tratamiento y dosificación, que se tabula en base a cánones que rigen cualquier derivación de la multiplicidad humana -como el arte-. Bajo este rasero, la pornografía dista bastante del erotismo, pero en esta sociedad que, justamente, engloba en la categoría de comida tanto a la sopa Maruchan como a una insalata campesina... no hay más que añadir. Para erotismo me quedo con los cuadernos de Don Rigoberto de Vargas Llosa, y las obras de Ruy Sánchez (ya citados algunos fragmentos). Y consten condenaciones morales aparte...

marichuy dijo...

"Todo mundo puede disfrutar de una sopa maruchan cuando tiene hambre, algunos preferimos decir paso y esperar por una sopa de verdad, y cuando se puede ¿Por qué no? De algo más gourmet."

Querida A

Me gusta la metáfora. Y por supuesto que no son la misma cosa, erotismo y pornografía.

De Alberto Ruy Sánchez no conozco ese texto que mencionas, pero no hace mucho leí “Los jardines secretos de Mogador”, un libro donde el erotismo, la sensualidad, están siempre presentes.

Besos hedonistas

Strika dijo...

No hay punto de comparación entre Ruy Sánchez y Andaese.

Me quedo con la analogía de la pornografía como una sopa Maruchan y el erotismo como una buena sopa Minestrone (o de cebolla, mmmm).

Besos gourmets

Amorexia. dijo...

Coincido en que tal y como no se puede jusgar a un autor su obra por su vida, no podemos jusgar moral o inmoral la obra basada en nuestros principios, o nuestra perpectiva.
De igual forma la línea es delgada, y el arte se deshace y se convierte en nada.

Saludos a deshora.

Pirata Smith dijo...

Con respecto a lo de la moral yo creo que hay ciertas cosas qeu desde ningun punto de vista puedenser justificadas, como la de forzar a alguien, animal o ser humano, a hacer algo que no desea.
es en una de las pocas cosas que me meto en semejante extreno.
con la diferencia entre prongorafia y erotismo, es u ngran resumen decirlo asi, pero creo que el erotismo insinua y la pornografia muestra. no se si la pronografia n oes fina, yo mas bien diria que se a explotado mas el lado "directo" de la pornografia, pero puede ser fina.
creo que la autora del libro de la niña y el ancianao va por buen camino pero le falta pulir el uso de justamente, la insinuacion
nada mas, no soy u ngran lector de este genero asique aqui me quedo
adios

Amazonia dijo...

Pajero total ese Andahazi :P

Hiena dijo...

ñac

LA GUERA RODRIGUEZ dijo...

A caray...como se aprende en los blogs ;-)

Coincido con el Pirata...el erotisto insinua y la pornografía muestra.
Confieso que soy erótica y pornográfica (ups!) no en mi sobras literarias, ya que carezco de ellas, sino en mi vida intima y personal.

Me encanta leerte,querida A...respira hedonismo puro...o puro hedonismo?

Diana

vesania dijo...

Querida mía tienes tanta razón en tus palabras, por que escoger comida chatarra cuando tienes la posibilidad de servirte un plato de frutos exquisitamente preparados...
La pornografía suele estar cargada de una lubricosisdad que te produce más que una invitación a seguir leyendo un deseo gigante de cambiar de libro y un rechazo hacia el autor...
pero las imagenes de un texto que está basado en el erotismo te invita, te invita a leerlo en la cama, te invita a leerlo en un momento íntimo entregada a disfrutar lo maximo posible de cada imagen que el autor te entrega, y posiblemente hacerlas tuya...

Besos
(me hiciste leer a Andahazi y te dije que no quería )

Nav!´s dijo...

Si se gusta de lo grotesco, ahí esta la pornografía para exhibirlo, apretarlo, destrozarlo y seguir mostrando.

Pero lo erótico... lo erótico solo lo disfrutan pocas personas.

Abrazos apretados A

Vidita dijo...

Pues este fragmento del multicitado autor nomás no me latió...

PAra pornografia me encanta Henri Miller o Buko y para erotismo Anais Nin

:P

Pero hay de porno a porno y de erotico a erotico, como sea me late mas lo erótico que lo porno

Besos A

iL Hell Dogma dijo...

derivar de la sopa maruchan y la comida gourmet a la pornografia y erotismo fue fascinante.

Deben existir ambas caras de la moneda y a todos nos gusta de vez en cuando caer en cualquiera de ellas,
como diria mi madrina "la del barrio": por coraje, por capricho o por placer.

El Diablo Des. dijo...

No me gustan las Maruchan.

Enrique Morán dijo...

La pornografía siempre ha sido satanizada, pero a pesar de todo, sigue existiendo porque se sigue consumiendo.
Creo que por mucho que te guste (y puedas $$$) comer a diario comida gourmet, siempre querrás darte el gusto de comer algún alimento chatarra de vez en cuando.
Estos juegos de moral no llevan a nada. Cada quien le da un valor diferente a las cosas, depende de sus gustos.
Creo que el poder de la pornografía radica en eso, que le dan el esteriotipo de algo prohibido.
¿¿Quién define la línea que separa a la pornografía de lo erótico?? ¿Hay acaso un manual firmado por el Opus Dei y al cual nos debemos apegar? ¿Hay un mandato de Dios al respecto?
En la película Cinema Paradiso el sacerdote del pueblo era quien censuraba las películas luego de chutárselas completitas. Al cambiar el cine de dueño, y ver (como espectador y no censurador) una escena de un beso junto con todo el público, se sale del cine indignado y dice YO NO VEO PELÍCULAS PORNOGRÁFICAS.
Creo que esa moral se aplica perfectamente al tema.
Recuerdo unas tiras cómicas que lei cuando era niño y que me hicieron reír (y todavía lo hacen):Un niño lee una revista de mujeres desnudas y lo tachan de un niño sucio. Luego un hombre lee una revista de mujeres desnudas y lo tachan de ser un hombre sucio, finalmente un anciano lee la misma revista y también es un anciano sucio. O sea, nunca tendrás la edad adecuada para darte el gusto de ver a una mujer encuerada.
Mucho ojo A, una cosa es la pornografía, y otra muy diferente es la pedofilia o el bestialismo. No satanicen al porno.
Yo soy un fiel admirador del erotismo en todas sus expresiones, incluso los que han leído mi blog pueden comprobarlo. Pero eso no quiere decir que me oponga a la pornografía y la tache de algo vulgar, burdo o “maruchanesco”.
La verdad creo que erótico y porno, son dos cosas distintas que ni siquiera se pueden comparar.
Vidita mencionó a Bukowsky y creo que es un buen ejemplo del excelente porno literario. Y bueno, mejor ni lean a Xaviera Hollander, quien en los 70s se convirtió en algo así como una estrella del cine XXX, pero literario.
Saludos

Dolores Garibay dijo...

A ver mi estimada Poaesía, por lo que dices aqui y la respuesta del comentario que te dejé en el primer post que escribiste sobre esto, creo que hubo una confusión. Andahazi no es mi amigo el escritor de quien te hable, a este ni siquiera lo conozco.

Mi amigo, quien además fue nuestro padrino-testigo cuando mi mujer y yo nos unimos en Sociedad de Convivencia, se llama Omar Delgado. Es ingeniero de profesión y a penas hace un par de años publicó su primera novela llamada "Ellos nos cuidan" que no tiene nada que ver con "EL anatomista" del otro autor.

A Omar Delgado (o el Lobo, como le decimos de cariño) lo puedes leer en

http://yoatecutli.blogspot.com/

o conocerlo en fotos en su "jai":

http://yaoehecatl.hi5.com

¿qué te hizo pensar que mi amigo era el tal Andahazi? ja ja ja ;) no mi niña, todavía no tengo el "gusto" de conocerlo.

Besos chilangos

Ironía, sarcasmo, humor negro, sexo, amor y desamor, cine, libros, música, mujeres, locura, amargura y cosas peores