miércoles, 23 de julio de 2008

Hélène Lagonelle

...El cuerpo de Hélène Lagonelle es torpe, aún inocente, qué dulzura la de su piel, como la de ciertos frutos, está a punto de no ser percibida, un poco ilusoria, es demasiado.

Hélène Lagonelle inspira deseos de matarla, incita al maravilloso sueño de matarla con sus propias manos. Lleva sus formas de flor de harina sin ninguna sabiduría, las exhibe para que sean amasadas por las manos, para que la boca las coma, sin retenerlas, sin conocerlas, sin conocer tampoco su fabuloso poder.

Me gustaría comer los senos de Hélène Lagonelle como él come mis senos en la habitación de la ciudad china donde cada tarde voy a profundizar en el conocimiento de Dios. Ser devorada por esos senos de flor de harina que son los suyos.

Fragmento de 'el amante' (hmmm, oh si!)



Besos cachondisimos
A

3 comentarios:

Ojaral dijo...

Que está muy bien. Sabías que después de que se estrenara la película, Duras reescribió el libro y lo publicó como "El amante de la China del Norte"? No leí ninguno de los dos, así que no puedo opinar. No es mi autora preferida del Nouveau Roman, aunque después de leer a Vila-Matas tengo ganas de volver a intentar.
Saludos.

Vidita dijo...

ahhhhh coincido besos HUMEDISIMOS

Strika dijo...

Yo vi la película y tampoco he leído ninguno de los dos libros. A pesar de la fascinación que hay alrededor de 'El amante', nunca me ha llamado la atención (será por eso: soy bien contreras). Pero este fragmento me ha despertado mi curiosidad lectora.
Besos ardientes

Ironía, sarcasmo, humor negro, sexo, amor y desamor, cine, libros, música, mujeres, locura, amargura y cosas peores